Cómo evitar la Depresión postvacacional

Si piensas que después de las vacaciones no hay vida, ¡despierta! Repasamos las principales claves del síndrome o depresión postvacacional y algunos trucos para combatirla e, incluso, evitarla.

Lo primero que debes saber es que padecer el denominado estrés postvacacional es algo frecuente; de hecho, al menos el 30 % de las personas trabajadoras lo han sufrido o lo sufrirán alguna vez a lo largo de su vida. No es una enfermedad, sino más bien un periodo de adaptación que se manifiesta tanto a nivel físico como mental.

La apatía, el cansancio, la irritabilidad y la falta de concentración junto a posibles temblores, sudoración o cambios de humor son sus principales síntomas.

Este malestar general tiene su origen en la concepción del trabajo como algo obligatorio y tedioso, siendo más frecuente en las mujeres menores de 45 años. Además, hay algunos factores que acrecientan el riesgo de sufrir estrés postvacacional como un bajo nivel de satisfacción en el entorno laboral, poca conexión con el resto de compañeros o con el jefe y, en general, ser propenso a sentir inseguridad y miedo a la frustración.

No obstante, este estado de ansiedad y tristeza puede superarse tomando una serie de medidas:

  1. No apurar las vacaciones hasta el último minuto. Esta práctica solo acrecienta el síndrome postvacacional ya que impide tomarse el tiempo necesario para adaptarse al ritmo habitual. Lo recomendable es volver unos días antes o intentar despertarse pronto los días previos para que nuestro cuerpo y mente se aclimaten al cambio.
  2. Vacaciones partidas. Aunque la mayoría de personas prefieren no dividirlas y tomarse las vacaciones en un solo turno – más extenso- esta decisión juega en contra. Está demostrado que las personas que disfrutan de periodos más largos retoman las tareas del día a día con mayor complejidad.
  3. Ver el vaso medio lleno. Considerar el trabajo como algo positivo, creativo y fructífero nos ayudará a afrontar el fin de las vacaciones con optimismo. Fijarse nuevas metas que nos animen y nos hagan olvidar la presión laboral –apuntarse al gimnasio, practicar yoga, cambiar de look– nos ayudarán a reincorporarnos de una forma más ágil. Pero siempre desde el realismo y la prudencia.
  4. Dormir al menos 8 horas diarias y mantener horarios regulares, tanto de comidas como de sueño.
  5. Priorizar. No debemos pretender hacer todo el trabajo acumulado el primer día; las prisas y el descontrol solo conseguirán aumentar nuestro estrés postvacacional.

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