Tratamiento fisioterapéutico de Esguince de tobillo con Almusalud

Aunque son propios de la práctica deportiva (baloncesto, atletismo o fútbol), cualquier persona a lo largo de su vida, simplemente con pisar de forma incorrecta, puede toparse con un esguince de tobillo. Los expertos en fisioterapia alertan de la necesidad de darle importancia al tratamiento de estas lesiones ya que si no, a largo plazo, pueden derivar en alteraciones del movimiento o problemas de rodilla.

Por eso, saber cómo actuar, dónde acudir o qué aplicar en las primeras horas es vital para acertar en el tratamiento de esguince de tobillo. A continuación repasamos las principales recomendaciones de los especialistas.

Actuar cuanto antes

La urgencia es primordial. Cuando se produce un estiramiento o desgarro (parcial o total) de los ligamentos que rodean el tobillo no hay que restarle importancia. Muchas personas piensan que es algo normal y modifican la pisada para continuar con su rutina. Nada menos acertado.

De forma inmediata, lo mejor es no apoyar ni intentar caminar de nuevo y aplicar frío (hielo en intervalos de 3 minutos). Asimismo, en la medida de lo posible, pondremos el pie en alto, ya que tanto esta postura como el frío evitarán la inflamación. Dentro de las 24 horas posteriores, deberemos acudir al médico, el primer paso en firme para obtener un diagnóstico completo y descartar otros posibles daños o lesiones mayores.

Solo así podremos someternos al tratamiento de esguince de tobillo apropiado para cada persona, perfil y edad. Si obviamos la lesión, seguramente padezcamos de inestabilidad crónica. Una patología que se traduce en la pérdida de agilidad en nuestro día a día.

Evitar un esguince mal curado

Si nos han diagnosticado un esguince (tanto de primer, segundo o tercer grado), lo mejor es no guardar reposo y acudir de inmediato a una clínica de fisioterapia. Si no hay fractura no es necesario escayola; bastará con un vendaje funcional. Además, en la actualidad hay distintos tratamientos de lesiones y ejercicios -de elevación, carga y descarga- que en un par de semanas nos permitirán recuperar nuestra pisada, estabilidad y coordinación al cien por cien.

Iremos haciendo ejercicios, supervisados por nuestro fisioterapeuta, de forma progresiva hasta que vaya desapareciendo el dolor y adquiramos fuerza en la zona. La mayoría son ejercicios de resistencia y equilibrio – llevando el peso del cuerpo sobre el tobillo o andando de puntillas – o pilométricos (saltos). En lesiones agudas, se puede complementar el tratamiento inicial con otros como crioterapia o estimulación muscular.


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