Gimnasia Abdominal hipopresiva para hacer running sin dañar suelo pélvico

Si eres una apasionada de los ejercicios aeróbicos, te interesa leer este artículo. Porque, aunque no lo parezca, las mujeres podemos correr ciertos riesgos a la hora de realizar algunos deportes de impacto. Te animamos a seguir leyendo para descubrir qué relación guarda el estado de nuestro suelo pélvico y el running.

A diferencia de los ejercicios que podamos practicar en las máquinas elípticas y bicicletas de los gimnasios o subiendo y bajando escaleras, cuando corremos ejercemos un alto impacto con el suelo y es nuestro abdomen el encargado de soportar esa presión, más concretamente el suelo pélvico ubicado en su parte inferior.

Por eso, aunque practicar ejercicio es fundamental para mantener un buen estado de salud, cuando salgamos al parque o a la calle a correr tendremos que valorar antes en qué estado se encuentra nuestra musculatura pélvica, sobre todo si tenemos sobrepeso, si somos más vulnerables tras varios embarazos, por genética o si sufrimos de estreñimiento crónico.

Y, es que, si bien distintos estudios demuestran que las mujeres que practican running presentan un suelo pélvico más tonificado y fuerte, también se refleja que están más expuestas a sufrir problemas de continencia urinaria, cistocele o prolapso uterino. Por lo tanto, practicar running es fácil y sencillo, pero requiere tomar ciertas medidas preventivas si no queremos ver debilitado nuestro suelo pélvico a largo plazo.

Si entre nuestras rutinas diarias contemplamos la práctica de running, entonces tendremos que contemplar del mismo modo una serie de ejercicios para reforzar nuestro tejidos y músculos pélvicos. Más aún, si recorremos grandes distancias -que no solo estiran, sino que debilitan nuestro suelo pélvico-, si lo hacemos a gran velocidad con una zancada media-alta, si descuidamos el tiempo para recuperarnos entre sesiones de entrenamiento o si la superficie sobre la que corremos es muy dura.

En este último punto, recuerda que una opción puede ser cambiar el carril bici o la acera por el césped o la tierra. Además, procura optar por zapatillas que no estén desgastadas y que aporten una buena amortiguación y evita en la medida de lo posible las cuestas abajo. Por último, otro truco para preservar tu suelo pélvico es practicar regularmente ejercicios de Kegel implicando el abdominal transverso o pasarse a deportes como la natación o la gimnasia hipopresiva.

Así que, recuerda, si eres una amante del binomio suelo pélvico y running, lo principal será conocer y asumir los límites de nuestro cuerpo para no poner en riesgo nuestra salud.


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