Depresión Infantil - Atención Psicológica en Clínicas Almusalud

Con la edad, los niños van cambiando su forma de ser, y en muchas ocasiones el cambio de carácter lo asociamos a una “crisis de la edad”. Sin embargo, esta puede ser la causa de que los menores no reciban un diagnóstico adecuado de lo que realmente les está pasando.

Menos de la mitad de los menores que sufren depresión han sido diagnosticados correctamente.

Lamentablemente, la depresión infantil se está convirtiendo hoy día en un trastorno frecuente, tanto en niños como en adolescentes.

¿Cómo saber si mi hijo tiene depresión? 

Los niños que viven en situaciones de mucha tensión, que han tenido una pérdida de algún familiar, que tienen desórdenes de atención o de conducta, que presentan dificultades de aprendizaje, o que tienen algún problema de salud mental son más propensos a sufrir depresión.

Es difícil valorar si el pequeño sufre depresión, puesto que cada niño tiene una forma de ser determinada, una personalidad y una manera de aceptar los cambios, por lo que es muy importante conocer bien al niño para poder saber si su comportamiento es el normal o no.

Para poder actuar ante una causa en la que se considere que el pequeño puede sufrir algún cambio, los mayores que tienen mayor contacto con el niño (especialmente padres y profesores) deben estar atentos sí:

  • Se aburre o se cansa fácilmente.
  • Tiene una actitud fácilmente irritable o muy sensible frente a pequeñas dificultades.
  • Está notablemente sensible.
  • No disfruta de cosas que antes le hacían feliz.
  • Tiene un comportamiento agresivo.
  • Tiene un comportamiento apático y no quiere estar con la familia o con los amigos.
  • Tiene sentimiento de baja autoestima.
  • Llora con facilidad y está continuamente triste.
  • Come demasiado o muy poco.
  • Tiene trastornos del sueño: duerme demasiado o poco.
  • Sufre un retroceso en su aprendizaje, como volver a hablar como un bebé, o hacer pis en la cama.
  • Le cuesta concentrarse.
  • Tiene menos energía y se queja constantemente de dolores.

Si el niño tiene menos de tres años, las señales que nos transmiten y a partir de las cuales podemos empezar a preocuparnos son cuando los niños parecen tristes o decaídos a pesar de que se les esté consolando. Normalmente la depresión infantil en estos casos va ligada a la pérdida o cambio de la persona responsable de su cuidado o cuando quien les cuida no sabe responder ante las necesidades del pequeño.

¿Qué debo hacer si pienso que mi hijo está deprimido? 

Lo primero que debes hacer es hablar con él sobre sus sentimientos y de las cosas que le rodean, tanto en casa como en el colegio. Es muy importante que nuestro hijo sienta que nos preocupamos por sus sentimientos y por su estado, aunque es muy probable que sintamos un rechazo por su parte.

Hablar con el médico del niño es la siguiente paso que debemos dar. Recuerda que los profesionales son los que mejor te pueden recomendar y es probable que algún problema médico pueda ser la causa de su depresión. Es imprescindible que sea el profesional el que pueda analizar  y realizar el tratamiento adecuado para el pequeño.

¿Cómo puedo ayudar yo a mi hijo?

La promoción de la buena salud es un buen paso para que su hijo se sienta más seguro consigo mismo y mentalmente más fuerte. Los conceptos básico de una buena salud mental se componen de una alimentación saludable, un descanso suficiente, ejercicio y buenas relaciones con personas dentro y fuera del hogar.

La exposición ante pantallas (televisión, videojuegos, ordenadores, tablets, etc.) debe ser limitada. Fomente las actividades físicas y los juegos en equipo.

Pasar tiempo con los padres, elogiar los buenos comportamientos y resultados, realizar actividades juntos y mantener conversaciones que ayuden a estrechar los lazos entre padres e hijos.


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