Protege tus ojos en verano

Al contrario de lo que solemos pensar, no solo nuestra piel se vuelve más vulnerable en verano, sino que hay otra parte del cuerpo que requiere plena atención. Los ojos necesitan una protección impecable para no sufrir daños. Por eso, te damos una serie de prácticos consejos para que puedas vivir el verano a tope sin poner en peligro tu vista.

  1. Evita lesiones oculares con unas gafas de sol. Cuando la luminosidad sea excesiva, por ejemplo al conducir o practicar deportes al aire libre, o cuando tomes el sol en la playa o piscina no dudes en ponértelas. Opta no solo por los modelos más favorecedores, sino también por los de lentes polarizadas y aquellos con un índice de protección UVA alto. Y por supuesto, confirma que estén homologadas; huye de las gafas que se venden en mercadillos de verano y déjate asesorar por un profesional óptico.
  2. No te olvides de las gafas de bucear. Si eres de los que prefieren sumergirse y refrescarse en la piscina o en la playa no descuides tus ojos frente al cloro y la sal. En concreto, el cloro es un agente ideal para mantener el agua libre de impurezas pero puede provocarnos afecciones como conjuntivitis o queratitis. Por su parte, la arena y la sal pueden provocar irritación y sequedad ocular; ten siempre a mano lágrimas artificiales para calmar tus ojos.
  3. Cuidado en las horas centrales. Aunque lleves gorra y gafas, procura permanecer a la sombra entre las 12 y las 16 horas y disfrutar de un merecido descanso sin correr riesgos (quemaduras en la retina, aceleración de cataratas e, incluso, melanoma ocular). Especial atención a los niños; a partir de los seis meses, los pequeños ya pueden usar gafas solares. Eso sí, ¡homologadas!
  4. La dieta, un gran aliado visual. La salud ocular pasar por el consumo de una dieta saludable. El verano es el mejor momento para probar nuevos alimentos ricos en vitamina A, C y E: zanahorias, fresas, naranjas y verduras. Además, recuerda, el pescado rico en ácidos grasos Omega-3 previene el síndrome del ojo seco (favorecido por el uso prolongado del aire acondicionado).

Como verás, nunca hay excusas para cuidar nuestra vista. Por eso, si tras la época estival notas enrojecimiento, inflamación, lagrimeo, molestias o fatiga ocular no dudes y acude a una revisión con tu oftalmólogo.

¡Tus ojos te lo agradecerán!


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