Tratamientos hidratantes para la piel después del verano

Durante los meses de verano y, debido a la concurrencia de diferentes factores estacionales como las altas temperaturas, el continuo sol sobre nuestra piel o la falta de hidratación, exponemos nuestra piel a una serie de situaciones en las que se ve seriamente dañada. Para compensar estos daños deberemos conocer una serie de recomendaciones o consejos para mantenerla hidratada y en las mejores condiciones para que nuestra piel siempre luzca radiante y saludable.

Los riesgos del sol en nuestra piel

Las largas exposiciones al sol, junto con las altas temperaturas, producen efectos devastadores sobre nuestra piel, que se envejece de forma prematura, al igual que aparecen manchas y arrugas. Por eso, después del verano es común que nuestra piel esté deshidrata, seca, escamada, con la pigmentación irregular y con opacidad.

Limpieza, exfoliación, hidratación y nutrición son los cuatro cuidados clave para devolverle a tu piel esa suavidad y brillo natural propios de una piel hidratada. Aunque en muchas ocasiones y casos concretos será necesaria la realización de tratamientos dermatológicos profesionales para paliar las lesiones producidas por el sol en nuestra piel.

En este sentido, la limpieza facial tiene que ser una práctica de higiene diaria obligatoria para eliminar las capas de grasa, células muertas, polvo y otros residuos que el maquillaje deja en la piel, pues si no lo hacemos a diario entorpeceremos el funcionamiento normal de las glándulas y poros.

Riesgos dermatológicos de una piel sin cuidados

Todos estos riesgos se hacen especialmente notables a partir de los 30 años de edad, cuando la regeneración de la piel es más lenta, época de los primeros signos de edad. Y, en los 40 años, edad en la empiezan a causar efecto los cambios hormonales en la piel, que comienza a ceder, por lo que se necesitará una hidratación más especial.

A la hora de hidratar la piel has de saber que tendrás que hacerlo tanto de forma exterior como interior. Es decir, la hidratación de la piel va más allá del uso y aplicación de lociones o cremas, tendrás que ingerir abundantes líquidos a diario al igual que prestar especial atención a tu dieta. En este sentido, las frutas y verduras cuentan con una poderosa fuente de antioxidantes muy recomendada para paliar los efectos que el sol ha provocado en nuestra piel durante el verano.

Los problemas derivados de la falta de hidratación en la piel pueden afectar a las capas más profundas, haciendo que estos daños sean irreversibles en nuestro cutis. Por ello, a la vuelta de las vacaciones de verano se recomienda acudir a un programa de mantenimiento dermatológico facial para prolongar tu bronceado y devolverle a tu piel la suavidad e hidratación que tanto necesitan.

 

 


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