Es muy probable que sea la primera vez que escuchamos hablar sobre nuestra postura a la hora de ir al retrete, pero seguramente, después de leer este artículo pensaremos más en la postura más correcta a adoptar al “sentarnos”.

Entre nuestras necesidades fisiológicas más básicas se encuentra el defecar, e ir al retrete es una actividad íntima de la que habitualmente no hablamos pero que todos realizamos, normalmente, a diario.

Desde que se inventó el retrete, todos, cuando acudimos a él, nos sentamos en la taza del váter y es fácil pensar que como hemos adoptado esta costumbre desde pequeñitos ésta es la postura correcta. Sin embargo, nos equivocamos, y es que los retretes occidentales están mal diseñados. Sí, lo están. Numerosos proctólogos y estudios han demostrado que la forma correcta de hacer nuestras necesidades es aquella que adoptamos cuando no hay retrete, de cuclillas.

El médico estadounidense Henry L. Bockus, considerado uno de los padres de la gastroenterología moderna afirmó en 1974 que:

“La postura ideal para defecar es la posición de cuclillas, con los muslas flexionados sobre el abdomen. De esta manera disminuye la capacidad de la capacidad abdominal y aumenta la presión intra-abdominal, que favorece la expulsión”.

 

En la imagen anterior podemos ver que el músculo puborrectal juega un papel fundamental en este proceso, al ser el encargado de contener las heces mientras no queremos expulsarlas. Al sentarnos en el retrete, el recto queda parcialmente liberado, pero sólo en postura de cuclillas se permite que el músculo puborrectal lo libere completamente y por tanto las heces tengan el camino libre para salir.

postura-correcta-baño

Si se examinan los datos, hay una gran cantidad de evidencias de que lo expuesto por el doctor estadounidense es cierto, y de que el inodoro actual nos ha obligado a cambiar la posición natural que anteriormente utilizábamos. El “progreso” de las sociedades occidentales, por lo tanto, podría ser el culpable de las altas tasas de cáncer de colon y de las enfermedades pélvicas, tal y como se especifica en un informe publicado por la Israel Journal of Medical Science:

La prevalencia de las enfermedades intestinales (apendicitis, hemorroides, pólipos, colitis ulcerosa, síndrome del intestino irritable, enfermedad diverticular y el cáncer de colon) son similares en los blancos de Sudáfrica y en las poblaciones prósperas de los países occidentales. Entre los rurales sudafricanos con un estilo de vida tradicional, estas enfermedades son muy poco frecuentes o casi desconocidas.”

Entre algunas de las enfermedades que se asocian directamente a esta posición errónea al ir al baño se incluyen:

  • Apendicitis
  • Incontinencia
  • Estreñimiento
  • Colitis
  • Hemorroides
  • Enfermedad de Crohn
  • Hernia hiatal y reflujo gastroesofágico
  • Cáncer de Colon
  • Trastornos de la próstata

El doctor francés Frédéric Saldmann en su libro El mejor medicamento eres tú (Aguilar), lo explica gráficamente:

“Pensad en una manguera de riego llena de agua medio doblada: cuesta que el agua salga. Es exactamente lo que ocurre al estar sentado. Cuando el sujeto se pone de cuclillas el ángulo se abre, el pliegue desaparece y el agua puede evacuarse con facilidad”. 

La solución para adoptar una postura correcta a la hora de ir al baño es tan sencilla como poner un taburete en los pies para poder subir las piernas y poder flexionar los muslos sobre el abdomen, de forma que facilitemos la evacuación.

Si adoptamos esta postura, notaremos en pocos días cambios significativos a la hora de ir al baño, ya que la evacuación se hará de forma más rápida, fácil y completa, notando también que usará menos papel higiénico y que habrá menos estancamiento fecal. Los beneficios de adoptar esta postura son múltiples, ya que con un simple cambio de hábito ayudaremos a prevenir el desarrollo de cáncer de colon, apendicitis y enfermedades intestinales inflamatorias como la enfermedad de Crohn o el síndrome del intestino irritable. Además, previene el estreñimiento y protege los nervios que controlan la próstata, la vejiga y el útero.

Esta postura es además muy recomendable para las mujeres embarazadas, ya que evitan la presión sobre el útero y ayuda a que tengan un parto más natural.


Por tu Salud te recomendamos:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Clínica / Blog / La importancia de adoptar una buena postura en el servicio