Combate la astenia otoñal y sonríe al otoño

Con la llegada del otoño, asistimos, no solo a un cambio en el paisaje cotidiano, sino que somos protagonistas en primera persona de alteraciones en nuestro organismo. Menos horas de luz, cambios bruscos de temperatura y otros fenómenos, hacen que nos sintamos más apáticos, tristes y cansados. Si es tu caso, no temas. Se trata de la astenia otoñal, un síndrome que hoy te explicamos para que puedas combatirlo con facilidad.

Despertarnos casi de noche, con lluvia, viento y estrés laboral no es fácil.

Después del verano y de disfrutar de largos días soleados, el otoño, nos adentra en una época más fría, oscura y acelerada. Nuestro organismo puede ofrecer resistencia a estos cambios de biorritmo y responder con mal humor, somnolencia o falta de concentración.

Dependiendo de cada persona, la astenia otoñal puede manifestarse durante cuatro o cinco días, o llegar a durar casi dos semanas. No obstante, existe una respuesta unánime que podremos aplicar en todos los casos: la prevención. Para ello, debemos apoyarnos en una dieta variada y saludable, rica en verduras y hortalizas. Y, además, podremos incluir alimentos que nos aporten la cantidad necesaria de fibra (legumbres, cereales integrales o fruta) y de proteínas (pescado, carne roja, huevos). Y aquellos denominados “felices”, que nos ayudarán a aumentar la producción de serotonina (para mejorar nuestro estado de humor) como el chocolate o el plátano. Asimismo, hidratarnos frecuentemente, practicar deporte y asistir a eventos o hacer tareas que nos agraden –leer, pintar- serán fundamentales para generar endorfinas, las hormonas de la felicidad.

Del mismo modo, es buena idea aprovechar las horas de luz para salir a andar o a pasear por el campo. En este sentido, es importante establecer horarios y ritmos tanto de sueño como de comidas. Intentar comer cinco veces al día –siempre a las mismas horas- y dormir al menos ocho horas diarias ayudará a nuestro organismo a adaptarse a esta estación del año.

La única señal de alarma que debe hacernos sospechar es si la astenia otoñal cursa con fiebre, falta de apetito severo o insuficiencia respiratoria, así como si se prolonga durante más de quince días. En esos casos, lo mejor es acudir al especialista para que pueda valorarnos y hacer un diagnóstico lo más ajustado posible.


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