disfemia infantil

La disfemia

La disfemia se trata de un trastorno del habla que afecta a la fluidez y al ritmo de las producciones.

Antes de comenzar a ahondar en la disfemia patológica, me gustaría explicar la disfemia evolutiva. Ésta se puede producir en el desarrollo de toda persona, de los 3 a los 5 años aproximadamente, y luego desaparecer sin repercusiones. Durante esta etapa el niño puede presentar repeticiones de sílabas y/o palabras, que no se consideran patológicas, y no van acompañadas por esfuerzo o gestos al hablar. Es esencial no hacer consciente al niño de estas repeticiones, puesto que si siente que está hablando mal o le hacemos repetir lo que ha dicho de forma reiterada, podemos provocar un trastorno que no había.

La disfemia se denomina patológica cuando se produce tensión en las repeticiones y bloqueos al hablar y estas dificultades condicionan el habla (el niño no dice ciertas palabras, evita hablar en público o con ciertas personas con las que se bloquea más…). En función de la gravedad de los síntomas hablaremos de:

  • Disfemia primaria (5 a 7 años) el niño puede presentar las alteraciones en el habla (bloqueos, repeticiones y tensión), pero no demasiado marcadas y él no es aún totalmente consciente del problema, por lo que no tiene miedo al habla y es el mejor momento para la intervención logopédica
  • Disfemia secundaria (a partir de los 7 años aproximadamente) procede de la disfemia primaria y existe un agravamiento de los síntomas. El niño se hace plenamente consciente de su trastorno, por lo que empieza a adoptar estrategias evitativas

Los síntomas varían en función de la persona, pudiendo presentar tensión muscular, gestos, tics y los bloqueos o bien repeticiones de sonidos, sílabas, palabras o frases en las emisiones. Aunque pueden darse todos los síntomas a la vez.

No se puede hablar de una única causa que provoque la disfemia patológica, sino que se trata de un conjunto de factores asociados que pueden darse de manera simultánea como genética o herencia, sexo (75% son varones), trastornos de lateralización, (mayor porcentaje de disfemia en personas mal lateralizadas (los que escriben con la mano contraria a la que se manejan mejor) y en personas zurdas), trastornos neurológicos (los tartamudos pueden presentar imágenes diferentes en una resonancia magnética), alteraciones lingüísticas (la persona con disfemia puede haber tenido dificultades en el desarrollo del lenguaje o de la pronunciación), alteraciones psicológicas (inseguridad, ansiedad al hablar…)

Cuando hablamos con los niños, y sobre todo si tienen dificultades para expresarse, es importante seguir una serie de recomendaciones:

  • Saber escuchar al niño sin apurarlo
  • Darle el tiempo que necesite para hablar
  • No interrumpirlo ni hacerle repetir
  • Hacerle las preguntas de una en una y darle tiempo para responder, para trasmitirle tranquilidad en sus respuestas
  • Evitar hablar rápido para que el niño no imite un modelo inapropiado
  • Hablarle con un lenguaje adecuado a su edad para que comprenda todo lo que se le dice
  • No completar lo que dice ni terminarle la frase
  • Hacerle notar lo que hace bien para darle seguridad en sí mismo
  • No poner caras extrañas ni mostrar ansiedad en la conversación
  • Mantener el contacto visual al hablar con él
  • Tener presente que la tartamudez no afecta a las capacidades ni al intelecto de la persona

Por último recordaos que un diagnóstico a tiempo y una intervención temprana permiten conseguir mejores resultados con el tratamiento. Mi intención no es alarmar, pero creo que es importante prestar atención al habla de nuestros niños para detectar posibles alteraciones.

Tratamiento disfemia infantil


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Clínica / Blog / ¿Tartamudez o nervios? Tratamiento de disfemia infantil